Origen


Al principio fue la Nada. Todos y todo provienen de la Nada. Y todo, al final, vuelve a la Nada.


El pensamiento sobre el origen de la humanidad, el universo y todo lo que nos rodea ha acompañado al ser humano desde los inicios de las primeras civilizaciones. Durante mucho tiempo, la única explicación era la creencia en un ser sobrenatural o un dios que lo creó todo. Sin embargo, con el auge de la ciencia y los nuevos conocimientos sobre el universo y la arqueología, empezamos a descubrir teorías sobre la evolución y los ciclos del universo, que traen consigo comienzos y finales. (Sobre las explicaciones individuales del origen hablaremos con más detalle más adelante en el blog.)

Todas estas ideas sobre el origen comparten una característica común: ninguna puede dar una respuesta definitiva a la propia pregunta.


¿Qué había antes?


  • Cuando los dioses crearon el universo, ¿qué había antes de los dioses?

  • Cuando el universo surgió con el Big Bang, ¿qué había antes del primer estallido?

  • ¿Qué había al principio de la infinitud?

Existen muchas respuestas a estas preguntas, algunas más convincentes que otras. Dentro de esta interpretación, mostraremos la perspectiva semelista sobre el origen.

Sobre lo que es la “Nada”, se puede leer con más detalle en la página principal. En breve: la nada es el inicio, un estado en el que no había absolutamente nada. Del nada surgieron gradualmente las partículas más pequeñas, que después de un tiempo inmensamente largo comenzaron a agruparse y a formar el universo tal como lo conocemos hoy.

Es importante comprender que el tiempo, tal como lo percibimos, es diferente del tiempo que realmente es. Debemos entender el tiempo como una unidad de cambio. Lo precisaremos más adelante en el blog.

¿Estas Partículas Todavía Se Están Formando Hoy?

La Nada está siempre presente a nuestro alrededor y continuamente crea nuevas partículas. Sin embargo, esta cantidad es tan insignificante que, en términos de tiempo y espacio, es prácticamente despreciable para nosotros. Además, la Nada tiene la capacidad de absorber partículas, por lo que es posible que algún día todo desaparezca. Sin embargo, como la Nada continuamente crea nuevas partículas, esta desaparición nunca será absoluta ni definitiva.

Entonces, ¿Qué Había Antes De La Nada?

La respuesta es sencilla: nada.