Naturalidad
No existe ninguna entidad o fuerza sobrenatural. Todos los fenómenos sobrenaturales sirven solo para explicar lo desconocido o para el control y la manipulación.
Desde los comienzos, los seres humanos han explicado los fenómenos desconocidos a través de entidades sobrenaturales. Para una persona que vivía en una cueva, era imposible comprender una tormenta, el fuego o una inundación de otra manera que no fuera como manifestación de una deidad. A medida que la sociedad evolucionaba, los dioses se volvían cada vez más sofisticados. Ya no eran solo gobernantes de los elementos, sino que aparecían dioses de la fertilidad, la guerra, la cosecha o la prosperidad. Servían no solo como explicación de los acontecimientos, sino también como un instrumento del cual se esperaba una bendición.
Las entidades sobrenaturales ayudaban a las personas a explicar incluso los mayores desconocidos. El origen del universo, del ser humano y de todo lo que nos rodea se atribuía a su voluntad. Los fenómenos que de otro modo podríamos considerar por error como casualidad o evento incomprensible, se explicaban como la mano divina o la intervención del destino.
Lo sobrenatural facilita la aceptación del fin
Lo sobrenatural también jugaba un papel importante en la aceptación de la muerte, propia o de seres queridos. Es más fácil vivir con la convicción de que esta vida no es el único intento y que después nos espera algo más, nuevo y desconocido.
La fe es beneficiosa para el individuo, pero puede ser peligrosa para la sociedad.
La fe surgió como un intento de facilitar la vida y encontrar explicaciones para fenómenos hasta entonces incomprensibles. Las personas comenzaron a compartir su fe y creencias entre sí, difundiéndolas a través de chamanes, luego sacerdotes, y poco a poco se formaron las primeras religiones. Con el tiempo, estas se transformaron en grandes organizaciones que conocemos como iglesias.
Al principio, las religiones a menudo promovían buenas ideas de difusión de ideales y de hacer el bien. Sin embargo, las iglesias modificaron muchas veces su significado original según sus propios objetivos. Comenzaron a dictar mediante dogmas cuál era la fe correcta y cómo debía comportarse la gente. Si un grupo no estaba de acuerdo, la iglesia se fragmentaba en diferentes corrientes, cada una defendiendo su única verdad sobre el funcionamiento del mundo. Esto llevó y sigue llevando a conflictos, discriminación y segregación de personas según la fe. A veces, la imposición de una interpretación correcta de la fe provocó el declive de la sociedad y la detención de su desarrollo, como ocurrió durante la dominación eclesiástica en Europa o en la interpretación actual del Islam en Afganistán.
Por ello, se puede decir que la fe ayuda al individuo a comprender lo desconocido, pero su agrupación en formas organizadas a menudo conduce a la pérdida de su significado original y a la estagnación o decadencia de la sociedad.
La iglesia, como representante de la religión, en muchos casos realiza el bien, pero a menudo se centra principalmente en sus propias comunidades, mientras que otras son ignoradas. Sin embargo, la sociedad no debería estar estrechamente ligada a la religión. La función de las religiones debería ser proporcionar apoyo y ayuda espiritual a la sociedad ya existente, no intervenir directamente en su funcionamiento.
La Nada no es sobrenatural.
La Nada no es un ser pensante ni una entidad con intención. La Nada es vacío. Si quisiéramos atribuirle límites o propiedades, dejaría de ser vacío.